10/20/2005

LA CruZaDa dE LoS NiÑoS: El IniCio



Siete siglos y medio hace que ya nuestra Europa conociera una rebelión de masas milagreras.

Cuando las multitudes salen en pos del milagro y asedian al taumaturgo, es lo más corriente que se trate de personas mayores, por lo general disgustadas de su suerte terrena y de tal modo angustiadas, que su mismo pavor las llena de esperanza en algo sobrehumano capaz de liberarlas de su pesada carga. A veces también se da el caso de que menores de edad caigan en el hervor dela resaca y se dejen arrastrar por ella, perniciosamente influidos por las personas mayores. Porque sin la incitación y la aprobación de éstas no se explicaría la espontánea formación de un innumerable séquito infantil lanzado tras del señuelo de lo portentoso.
Sólo una vez aconteció esto al comienzo del siglo trece, cuando los occidentales partieron en oleadas de emocional impulso a conquistar el Oriente y a recuperar el Santo Sepulcro. En el año 1212 partían al mismo tiempo, aunque desde sitios distintos -en Francia, de una aldea de Vendóme, y en Alemania, de Colonia- diez mil niños en una gran expedición que tenía por meta el Paraíso.

Es de suponer que a principios del siglo trece fuesen muy raras las ocasiones de abandonar la segura monotonía habitual, para buscar en países lejanos una dicha hipotética. Los cruzados abandonaron sus castillos y haciendas sin otro estímulo que el ardiente deseo de liberar los Santos Lugares de Palestina.

Muy distinto era el caso de los niños y de los adolescentes en cruzada. La época en que se celebraba el triunfo del espíritu en la vida terrena, era para la infancia un tiempo rudo y cruel a más no poder; un tiempo tan duro y falto de ternura y alegría para los hijos de los campesinos y de los artesanos, como para los hijos e hijas de los caballeros. Razón había, por eso, para que soñasen y suspirasen por un Paraíso, en su condición de seres débiles, amedrentados y cohibidos. Se comprende fácilmente que al sentirse llamados de lo alto a entrar en el perdido Edén, siguiesen con intrépida confianza la que creyeran vocación divina.

¿Quién suscitó el movimiento de los cruzados infantiles? Se habla de dos religiosos predicadores, que después de haber pasado muchos años en las prisiones de los sarracenos, en los Santos Lugares, volvieron a Europa llenos de santa indignación por las prevaricaciones de los caballeros cruzados. Parece que llevados de su piadoso celo por la causa de las Cruzadas, exhortaron a la infancia inocente para que continuase la obra con espíritu sano y limpio.

Contaba el predicador que había sufrido tanto en los Santos Lugares, que ya no podía seguir confiando en los cruzados mayores en adelante. Si se dirigía a la infancia inocente, era porque le constaba su pureza de vida e intenciones, pues para liberar definitivamente Jerusalén y recuperar los Santos Lugares, estimaba indispensable en los cruzados una fe y una voluntad intactas.

Clamaba Esteban en las plazas de los pueblos a la gente, los llamaba a recuperar la verdadera cruz, que había que partir a recuperar los Santos Lugares que estaban en manos de infieles y judios. Al cabo de unas horas Esteban proseguía su peregrinación, llevándose a todos los niños del lugar sin oposición por parte de los mayores.

Llegados a Beaupuys hallaron cordial acogida entre sus habitantes, que les socorrieron largamente y tampoco se opusieron a que los niños del lugar fuesen a engrosar la expedición, aún cuando la mayoría de ellos no llegaba a los doce años de edad.

Al cabo de una semana apenas, en St. Denis, ya la campaña del pastorcillo Esteban era un movimiento de grandes vuelos en plena marcha. La noticia de estos prodigios corrió rápida por todo el país, y en muchos lugares de Francia se organizaban comitivas infantiles, que en bien ordenadas formaciones acudían, portando cruces y estandartes, allí donde Esteban había instalado su cuartel general.

Estos solemnes desfiles infantiles atraían irresistiblemente a los niños y niñas en número cada vez mayor. . Muchos hijos de hidalgos, de caballeros pobres, de mayorazgos y de barones apenas habían conocido en su vida otra cosa que las penalidades. Pasar hambre, dormir sobre el estiércol de los caballos y aguantar la grosera disciplina de los criados, había sido su diaria experiencia. Por eso se les antojaba ahora la llamada del pastorcillo Esteban como un eco del Paraíso, en donde podrían llevar, por fin, una vida grata, gozando de libertad y de seguro amparo.

Cientos de niños agotados iban quedando al borde de la ruta durante la marcha, sin que nadie se cuidase de los extenuados, de los enfermos, de los moribundos. Nubes de moscas y mosquitos caían sobre ellos y hasta los perros los atacaban. Los campesinos, atemorizados por la supersticiosa creencia de que aquellos niños hubiesen sido tan manifiestamente dejados de la mano de Dios y descalificados así para la empresa, hacían grandes rodeos en torno a los caídos para evitar su encuentro.

Poco era lo que Esteban hacía por sus pequeños adeptos, caídos o agotados de los esfuerzos de la marcha, ni parece que haya pensado nunca en organizar un servicio de socorro en favor de los más débiles. Sin pretenderlo ni siquiera darse cuenta de ello, la escolta personal de Esteban había ido evolucionando y de hecho llegaba a ser una especie de policía militar incontrastable en su poder. Intervenía con fuerzas tan considerables y con tanta decisión usaba los cuchillos y los garrotes, que no había manera de oponerle resistencia efectiva y todos la temían. En cuanto al servicio de información, corría a cargo de las mujeres de mala vida, que enseguida enteraban a Esteban o a su guardia de la llegada -de cualquier cosa de valor conseguida de limosna o sencillamente robada. Al poco tiempo, la guardia se incautaba de lo recaudado, recurriendo para ello a la amenaza o a la fuerza.

Diego González Mena
7°B

Actividades

Leer comprensivamente el texto y responder las siguientes preguntas

1.- ¿ Por qué Esteban decide llamar a los niños a recuperar los Santos Lugares y no a los Cruzados?
2.- ¿Cómo vivían la infancia los niños en esta época?
3.- ¿por qué crees tú que los padres no oponían mayor resistencia a que sus hijos se embarcaran es tan riesgosa aventura?
4.- ¿por qué tantos niños acudían al llamado de Esteban?
5.- ¿Cómo ejercía su poder sobre los niños Esteban?
6.- ¿Qué poinas tú sobre la participación de los niños en esta cruzada?
7.- ¿Ocurren cosas así hoy en día en el mundo?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola profe, como está, espero que bien....Bueno aca va mi opinion sobre lo que es la cruzada de los niños....
Yo creo sobre esto de que es demasiado vergonzoso de que los padres dejen a sus hijos totalmente botados en un guerra , que incluso hasta niños de menos de 12 años estubieron en esta insoportable cruzada, exaustos, enfermos, etc. intentaron rescatar a jerusalen y los Santos lugares y lo lograron, con su vida de inosentes.
Los niños , en confianza de la cruzada iban sin muchas preocupaciones.
OK.
Esta es mi opinión sobre la cruzada de los niños.
Xao profe...
Maximiliano de la fuente Benítez.
7ºB 7/11/05.

Anónimo dijo...

Hola profe:
bueno yo pienso que la curzada de lso niños fue algo que para un niño es terribel ir a una guerra que no es suya ademas`se demoraban años en llegar a tierra santa.
Encuentro que sus padres no les importaban muchos susu hijso por que los mandaban a la guerra.
ya chau profe.
Joaquin Bayo 7B 10/07/05

Anónimo dijo...

Buenas Profe:
Bueno yo creo que Esteban fue demasiado irresponsables ya que casi todos los niños ivan a cargo de el y no recibieron nada de ayuda.Tambien puedo decir que fueron todo el camino engañados ya que ellos pensaban que ivan a llegar al paraiso, bueno ese es mi comentario chau profe.
Diego Gonzàlez Mena 7ªB 10/07/05